
¿Qué es la Carpocapsa?
La Carpocapsa o Cydia pomonella conocida también con el nombre de gusano de la pera y la manzana es una de las plagas endémicas más comunes e importantes en frutales de pepita que afectan al cultivo del manzano y peral.
Esta mariposa se puede alimentar de manzanas, peras, nueces, albaricoques y en ocasiones de melocotón y ciruela.
¿Cómo surge la Carpocapsa?
La Carpocapsa pasa el invierno escondida en forma de larva cubierta con un capullo de seda debajo de la corteza de los árboles, en la resquebrajadura de postes, entre la leña o entre las tablas de los cajones. Cuando termina el invierno se transforma en pupa, para luego convertirse en mariposa.
El ciclo de este insecto se produce fundamentalmente en los frutales de pepita y nogales. Los daños en manzana y pera se producen durante la fase de larva.
Los primeros síntomas de la presencia de Carpocapsa se manifiestan como mordeduras en la epidermis del fruto. Luego se produce la penetración en la manzana y, finalmente se dirige hacia las semillas. Una vez que se ha alimentado sale al exterior abriendo una nueva galería.
¿Cómo se detecta?
El ingreso de la larva en el fruto puede advertirse por las mordeduras presentes en la epidermis, asimismo se forman círculos rojizos alrededor del orificio de entrada que permiten detectar la presencia de la Carpocapsa
¿Cómo se transmite?
Las larvas bien desarrolladas se descuelgan del fruto con un hilo de seda para buscar un refugio. Algunas entran en diapausa hasta la primavera siguiente, el resto se transforma en pupa y luego en mariposa. Estas últimas, copulan y dan inicio a la segunda generación que repetirá el ciclo una vez más dando origen a la tercera generación de la temporada que, usualmente y debido a las temperaturas del mes de marzo, es la última en la región norpatagónica.
¿Cómo afecta a la Argentina la existencia de Carpocapsa en su territorio? ¿Qué daños ocasiona?
La Carpocapsa es la plaga más importante en frutales de pepita, no sólo por las pérdidas directas que provoca en la economía regional, sino también por los límites que impone al acceso a nuevos mercados como al comercio con los destinos tradicionales, en los que aumentan las exigencias sanitarias día a día.
Las pérdidas en las plantaciones de peras y manzanas de la región patagónica y en los cultivos de cítricos y frutales de carozo de las provincias del Noroeste y Noreste son de gran importancia para la economía regional. Asimismo existe un perjuicio directo para los productores y los comerciantes que sufren el aumento de costos, causado por restricciones cuarentenarias en el comercio internacional e interno de frutas, entre regiones afectadas en forma diferente por plagas o enfermedades.
Los frutos atacados pierden valor comercial y no son aptos para su conservación en frío. Los frutos picados son rechazados en el comercio internacional, en especial por países donde la Carpocapsa es considerada plaga cuarentenaria, como por ejemplo la República Federativa del Brasil. Estos frutos pueden ser encaminados para el consumo en fresco del mercado local o a la industria (jugos o sidra).
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